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UN CONSEJERO, ¿PARA QUÉ?

Por. Alejandro García Araneda

Siempre se ha creído que el papel de un consejero es eso, dar consejos. Lo cierto es que desde la mirada de Carl Rogers y el trabajo terapéutico que se desprende de este, este no es el caso. No se trata de aleccionar, apadrinar o en pocas palabras decirle al otro que es lo que tiene que hacer, si no acompañar en el descubrimiento y autorevelación del otro, para que a partir de sus propios recursos desarrolle la capacidad de enfrentar los contenidos de la vida sin la necesidad de recurrir a una sustancia psicoactiva. En Punto de Partida, creemos en el trabajo multidisciplinario y creemos que el trabajo de los consejeros es fundamental, pero un consejero solo no puede generar los cambios necesarios que le permitan a la persona insertarse nuevamente, por eso el trabajo del consejero acompaña al del psiquiatra y al del psicoterapeuta, eso da los mejores pronósticos.

A partir del documento de la OEA, vamos a ver cuáles serían las características del trabajo de un consejero.  Esto es una síntesis muy concreta de las competencias que se deben desarrollar para llevar a cabo una buena labor como consejero, según la federación latinoamericana de comunidades terapéuticas. Por lo que más que ser una lectura de comprensión, en mi caso ha sido de asociación, es decir, he querido relacionar cada uno de los pasos de las competencias que se marcan en la lectura, con las competencias que se nos han inculcado dentro del curso “Consejero técnico en adicciones”, en el programa del centro de estudios superiores Monté Fénix. Por eso este trabajo será una especie de collage, entre la transcripción de los puntos más importantes y el comentario de las competencias desarrolladas.

Voy a enfocarme mayormente en las capacidades en la consejería individual, ya que, desde mi humilde punto de vista, nos falta mayor capacitación en el manejo de grupos, considerando que algunas de las competencias son útiles en ambos casos. 

  • Establecer una relación de ayuda con la persona en tratamiento, caracterizada por la cordialidad, respeto, claridad y empatía. Vínculo terapéutico. En este punto hemos aprendido técnicas de entrevista desarrolladas por humanistas como Rogers.
  • Facilitar el compromiso del usuario/a con el tratamiento y el proceso de recuperación. (Motivar al cambio, fomentar la adherencia al programa terapéutico). La entrevista motivacional, para resolver la ambivalencia y motivar al cambio ha sido es de inmensa utilidad en este proceso.
  • Trabajar con la persona en tratamiento para establecer metas realistas y alcanzables consistentes con el logro y el mantenimiento de la recuperación. Aquí se desarrolla un plan de tratamiento, con las competencias de los modelos de tratamiento, y se pueden utilizar herramientas como la consejería breve y la Psicoeducación.
  • Promover el conocimiento, las destrezas y actitudes de la persona en tratamiento, que contribuyen a un cambio positivo en los comportamientos relacionados con el consumo  de sustancias. Aquí resulta de gran utilidad el conocimiento e Proschaska y Di Clemente, el programa de satisfactores cotidianos, la entrevista motivacional para la etapa de Precontemplación y para la ruptura de la ambivalencia
  • Estimular y reforzar las acciones de la persona en tratamiento que facilitan el alcanzar las metas del tratamiento. Saber sobre prevención de recaídas, ya sea Marlatt y su Mindfulness o Gorski con el abordaje se su libro “Sobriedad”, neurobiología de la adicción, sustancias de abuso, terapia cognitivo conductual y la herramienta de autoevaluación
  • Trabajar adecuadamente con la persona en tratamiento para reconocer y desalentar los comportamientos inconsistentes con el progreso hacia las metas del tratamiento. Noción de tratamientos farmacológicos como apoyo para dificultar la recaída, medicamentos como la naltrexona.
  • Reconocer cómo, cuándo, y por qué involucrar a las personas significativas para enriquecer o apoyar el plan de tratamiento. En la materia de sistema familiar adicto, observamos la importancia de involucrar a la familia en el tratamiento y los pasos que podemos dar para introducirlos a su propio tratamiento y derivarlos con algún terapeuta familiar.
  • Promover el conocimiento, destrezas y actitudes de la persona en tratamiento consistentes con el mantenimiento de la salud y la prevención del virus de inmunodeficiencia humana/síndrome de inmunodeficiencia adquirida (VIH/SIDA), tuberculosis (TB), enfermedades de transmisión sexual (ETS) y otras enfermedades infecciosas. En este punto creo que tenemos una pequeña deficiencia en consejería ya que son temas que no hemos visto en el curso. Yo por mi trabajo he aprendido sobre estas enfermedades y puedo platicar con mi cliente sobre los temas, sería bueno desarrollar competencias en el tema.
  • Facilitar el desarrollo de las destrezas básicas de habilidades para la vida asociadas a la recuperación. En este punto hemos visto herramientas muy útiles, por ejemplo el programa de los doce pasos o él programa de satisfactores cotidianos.
  • Adaptar las estrategias de consejería a las características individuales de la persona en tratamiento, independiente de: género, orientación sexual, nivel de desarrollo, cultura, descendencia étnica, edad y estado de salud. Aquí son aplicables los ejercicios que hemos llevado a cabo en supervisión, el manejo de la empatía, la escucha activa.  
  • Dar respuestas terapéuticas constructivas cuando el comportamiento de la persona en tratamiento es inconsistente con las metas de recuperación establecidas. Conceptos como Mindfulness y sus ejercicios de meditación para la solución de problemas y de enfrentamiento.
  • Aplicar destrezas para el manejo de crisis. Intervenciones, prevención y ética y sistema familiar adicto.
  • Facilitar que la persona en tratamiento identifique, seleccione y practique estrategias que ayuden a reforzar el conocimiento, las destrezas y las actitudes necesarias para mantener el progreso del tratamiento y prevenir la recaída. Manejo de la supresión post aguda.

En el caso de las competencias a desarrollar para el manejo de grupos, yo he identificado una gran utilidad en materias como los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos, en la Psicoeducación, sustancias de abuso, neurobiología de la adicción y por supuesto Prevención y ética. También encontré muy útil el programa Alfil y por supuesto programas afines como el manual de bebedores problema.

 

 

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